El estudio de caso da lugar a muchas distorsiones, al punto que en algunos círculos se ha convertido en sinónimo de laxitud metodológica. Es cierto que bajo ese término se parapetan trabajos carentes de cualquier valor científico, pero hay buenas razones para no extender ese juicio a todos los trabajos de este tipo, así me voy a tomar la molestia de rebatir algunos de los prejuicios que lo rodean.
Aunque pueden encontrarse algunos argumentos a favor de la dicotomía cualitativo / cuantitativo, también es cierto que tomársela demasiado en serio lleva directamente a muchos pseudoproblemas. Una vez puesta entre paréntesis esa precaución, paso al primer punto: el estudio de caso no implica la adopción exclusiva de técnicas cualitativas. Existen de hecho muchos trabajos de este tipo que emplean encuestas y cuestionarios para relevamiento, y que toman datos construidos a partir de variables de escala intervalar o racional. La bibliografía sobre empresas familiares es muy rica en ejemplos de este tipo.
Otro punto (conectado muy estrechamente con el anterior) es que una aproximación de este tipo no implica la adopción de un paradigma discursivo. Describir una cualidad es reconocer (implícitamente) un valor determinado de una variable que queda sin especificar, y que por lo general está estructurada de acuerdo a una escala nominal u ordinal. Variables de este tipo también tienen su uso en modelos formales. Muchos modelos microeconómicos, por ejemplo, definen la utilidad de manera ordinal.
Más allá de los dos puntos anteriores, muchos investigadores reconocen que los estudios de caso son valiosos en algunos contextos, pero creo que a veces se hace una evaluación errónea de cuales son las circunstancias que lo vuelven valioso. Se ha dicho, por ejemplo, que es conveniente ahí donde faltan datos estadísticos. No estoy de acuerdo. La falta de información previa a la investigación no determina la conveniencia de un diseño de investigación basado en el estudio de caso. El desconocimiento de los indicadores necesarios para dar una explicación causal sí. Creo que debería pensarse al estudio de caso como un paso inicial dentro de un diseño de investigación más amplio. La etnografía (una instancia de investigación mucho mejor adaptada al estudio de caso que al estudio con una muestra estadísticamente significativa), por ejemplo, puede ser muy útil para construir indicadores que un estudio de base estadística o un modelo causal puedan emplear productivamente.
¿Porqué tantos prejuicios y malentendidos? Unos cuantos le echan la culpa al cientificismo, el positivismo o a algún otro cuco. A mi me parece que la responsabilidad del ovillo que rodea al estudio de caso la tienen muchos metodólogos de nuestras ciencias sociales. Si les resulta una impresión arbitraria, los invito a pasar por el artículo de Wikipedia sobre estudio de caso – como verán bastante apuntalado por referencias, al menos para uno de los artículos de la versión en castellano – que sirven para decir cosas como que un estudio de caso puede servir para “confirmar teorías que ya se sabían”. Y bueno.